Ha sido mi primera visita a Budapest y ya estoy deseando volver. Visitar una ciudad por primera vez siempre es emocionante. Es como abrir un regalo y descubrir lo que hay dentro. La presencia del Danubio hace que esta ciudad tenga muchos espacios abiertos por donde entra la luz. Sus calles son bulliciosas, tienen mucho movimiento y multiculturalidad. Me invade esa conocida sensación de felicidad, de sentirme como en casa, esa alegría de encontrarme con la ciudad, su ambiente, su gente, su música. Ni siquiera necesito un mapa, me dejo llevar y me pongo a caminar 15 o 20 km. al día…Horas perdido por sus calles mirando todo con la curiosidad de un niño. Los matices de cada ciudad se hacen perceptibles en las visitas y hay que estar muy atento a esos matices que tienen que ver con detalles arquitectónicos y urbanísticos pero también culturales, sociales y políticos. Sólo fueron 72 horas pero prometo que volveré a caminar por esas calles con la cámara en la mano.
“Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”
Italo Calvino
Comparto esta serie de fotos que he hecho en estas 72 horas en Budapest.
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